¿QUE SON LAS HABILIDADES DE LIDERAZGO Y DE GESTIÓN?
Las dificultades para conducir organizaciones no radican en la falta de
conocimientos, estadísticas, diseño de procedimientos, finanzas o tecnología.
La principal dificultad está en lidiar con las personas que forman la
organización. El fracaso de las
organizaciones tiene que ver con las personas!!! Eduardo Olguín Ya lo sabemos... Las personas son el activo más importante Pero... Las
personas que comparten (o están dispuestas a compartir) el estilo, los valores,
las actitudes y las competencias de la organización... estas personas son el
activo más importante. Los líderes en la Era de la
Colaboración. El liderazgo es un resultado de la interacción social. Las
diferentes organizaciones humanas, y no humanas, han encontrado que para
alcanzar objetivos comunes, un mecanismo efectivo involucra la determinación de
líderes que organice la forma de alcanzarlos. En el reino animal, los líderes dirigen a grupos de especies a fuentes
de alimentos, garantizan su protección, lideran su reproducción, o ejercen
cualquier otra actividad que requiera de una conducción. En los seres humanos,
se trazan objetivos de liderazgo más complejos.
Los líderes son personas a las cuales la gente sigue, bien sea por
obligación o por convicción, hacia la consecución de determinadas metas. Estas
metas pueden ser de carácter social, como la organización y dirección de un
Estado; espiritual, como la que ejercen los líderes religiosos; militar, como
la que se ejerce durante las guerras. En este mundo cada día más interconectado y con un estándar cada vez más
homogéneo de conocimientos y de preparación, existe una ventaja en el ejercicio
de la colaboración en el arte de las alianzas para alcanzar mayores objetivos. El
ejercicio del liderazgo individual bien sea social o corporativo, descansa en
la autoridad de una persona carismática que toma las decisiones relevantes y
organiza el trabajo.La limitante de este estilo es que puede conducir a determinados
aislamientos y la obtención de metas que no toma en cuenta al colectivo. En
contraposición, el liderazgo colectivo procura alcanzar objetivos comunes y
podría llegar a alcanzar, por tanto, mayores retornos. La limitante de este
tipo de liderazgo es que la responsabilidad podría diluirse y no alcanzase
nunca un consenso. No existe una fórmula para determinar cuál de estos tipos de liderazgos
es el más efectivo, y dependerá sobremanera de los objetivos que se persigan y
del entorno en el que se implementan. Otro tipo de conducción es el liderazgo colaborativo. En este tipo, el
activo clave descansa en el potencial de poder establecer relaciones en una
amplia red de colaboradores, incorporando aspectos humanos que aseguren su
éxito. Este enfoque fue ampliamente destacado en el año 1994 por la profesora
de Harvard, Rosabeth Moss. El liderazgo colaborativo destaca la acción de la interrelación humano y
no únicamente el establecimiento de redes de trabajo. En otras palabras, el
enfoque humano es la clave, tal como, incorporar responsabilidades sociales,
motivaciones interpersonales, acciones de valoración individual y
reconocimiento múltiple a las acciones. El liderazgo explota de manera más efectiva la colaboración social
basada en los fundamentos propios de la naturaleza humana. Una organización con
un adecuado balance de roles y de acciones personales, conllevaría a obtener
mejores resultados que aquellas en la que se establecen otros estímulos, si el
objetivo consiste en alcanzar una meta lo más amplia posible. Por ejemplo, un liderazgo que únicamente toma en cuenta la consecución
de una meta sin interrelación humana tendrá menos efectividad que aquella que
alcanza la misma meta con amplia acción consiente, en la que prima el respeto
de los valores, la cultura y los principios básicos de convivencia.
Los líderes colaborativos, según David Archer y Alex Cameron (2013)
obtienen los mayores resultados a partir de la cultura, la experiencia y las
habilidades de su equipo y las organizaciones con las que interactúan. Es
fundamental alcanzar una capacidad para crear relaciones, manejar conflictos y
compartir el control.
El liderazgo colaborativo explota los aspectos sociales, aun cuando la
organización no implique tener consensos, ni un mecanismo “suave” para entablar relaciones. Más bien se hace
énfasis en la alineación de los intereses y la construcción de la confianza
para alcanzar los objetivos, aun cuando esto implique dejar de lado otros
elementos. En esencia, el liderazgo colaborativo hace que las personas analicen las
diferencias de modo constructivo, compartiendo recursos, intercambiando
información y actividades, buscando soluciones creativas, mejorando la
capacidad de beneficiarse mutuamente y luchando por propósitos comunes,
compartiendo riesgos, recompensas y responsabilidades. El liderazgo
colaborativo procura explotar la sensibilidad social del grupo al alcance de
los objetivos, lo que no existe a través de un liderazgo dominante. A las
acciones comunes socialmente consientes se les conoce como inteligencia
colectiva. Un liderazgo y organización laboral competitiva, no se corresponde con
el método de liderazgo colaborativo. Mientras la competencia procura alcanzar
objetivos con el mero propósito de satisfacer una necesidad individual, el
enfoque colaborativo procura la acción consiente de todos los miembros de la
organización, alcanzándose un rédito social más que unipersonal. Este enfoque ha sido corroborado en determinadas formas organizaciones
de hacer negocios. Por ejemplo, organizaciones colectivas de usuarios de
crédito en la que se ejerce la corresponsabilidad a través de la asunción de riesgos y responsabilidades, ha demostrado
ser mucho más efectiva que enfoques individuales, lo que ocurre con más
regularidad en grupos de mujeres. Las experiencias de financiamiento de crédito
colectivo, con liderazgo colaborativo, han sido muy eficaces ahí donde no
existen ningún tipo de garantías de activos ni financieras.
Las diferentes formas de asociación colectiva también son un ejemplo de
la implementación de liderazgo colaborativo. Las asociaciones gremiales,
cooperativas y organización que aglutinan intereses comunes, alcanzan mejores
resultados ejerciendo el liderazgo colaborativo que el liderazgo individual o
competitivo. En las organizaciones privadas empresariales de objetivo de rentabilidad
es menos común observar este enfoque. Salvo que se produzcan formas de
organización empresarial para alcanzar objetivos políticos y sociales. La
organización de grupos
de presión, fundaciones
y gestores legislativos, constituyen un ejemplo de estas formas organizativas en las que prevalece
el liderazgo colaborativo.
En el Estado, se puede ejercer el liderazgo colaborativo principalmente
en aquellas instituciones que brindan servicios de gran alcance para la
población. La atención de los servicios de salud y educación, constituyen
lugares naturales en donde el liderazgo colaborativo podría alcanzar mayor
efectividad. Esto es así, porque al
imponer amplios objetivos sociales se requiere de una valoración positiva y
hasta el involucramiento de la población. De ahí que resulte indispensable la
conexión de toda la red de funcionarios públicos para que de una manera
consiente se explote la naturaleza humana y se consigan los mayores réditos. Los líderes deben
identificar aquellas acciones en las que el liderazgo colaborativo puede ser
implementado. Existen instancias que resulta indispensable el liderazgo
colaborativo más que el liderazgo individual o competitivo. Poder ubicar el
estilo correcto de liderazgo, queda a juicio del jefe organizacional, el que
debe juiciosamente adoptarlo cuando las condiciones así lo ameriten.
El liderazgo colaborativo explota los aspectos sociales, aun cuando la
organización no implique tener consensos, ni un mecanismo “suave” para entablar relaciones. Más bien se hace
énfasis en la alineación de los intereses y la construcción de la confianza
para alcanzar los objetivos, aun cuando esto implique dejar de lado otros
elementos.
Las diferentes formas de asociación colectiva también son un ejemplo de
la implementación de liderazgo colaborativo. Las asociaciones gremiales,
cooperativas y organización que aglutinan intereses comunes, alcanzan mejores
resultados ejerciendo el liderazgo colaborativo que el liderazgo individual o
competitivo.
En el Estado, se puede ejercer el liderazgo colaborativo principalmente
en aquellas instituciones que brindan servicios de gran alcance para la
población. La atención de los servicios de salud y educación, constituyen
lugares naturales en donde el liderazgo colaborativo podría alcanzar mayor
efectividad. Esto es así, porque al
imponer amplios objetivos sociales se requiere de una valoración positiva y
hasta el involucramiento de la población. De ahí que resulte indispensable la
conexión de toda la red de funcionarios públicos para que de una manera
consiente se explote la naturaleza humana y se consigan los mayores réditos.
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